sábado, 17 de diciembre de 2011

combustible

La imperiosa necesidad de una vasta ambigüedad
el dolor ansioso que provocan las certezas
y la contradictoria reflexión que formulo.
Eso se llama insatisfacción
y es exactamente lo que me mantiene con vida.

lunes, 21 de noviembre de 2011

(sin nombre)

Acá el último escrito (que encontré) de aquellos años tristes.
No necesita más explicación que la que provee su contenido.


...

96 de saturación de O2, 104 de pulso. 105. 104. 102.
-¡Agua!
 Y otra vez a hacer buches con agua helada.
-Yan, secame.
Transpirada desde el pelo hasta el último átomo del pie
-Abdqsea…
-¿qué pasa ma?
Movimiento negativo de cabeza.
-Estoy dopada.
Así es la rutina de terapia intensiva. ¿Qué cómo es el lugar? Bueno, para qué tratar de explicarlo. Sería imposible. El Sanatorio Otamendi-Miroli es una excelentísima y lujosa jaula de variados reptiles. Hay algunos bichos de luz, pero se cuentan como los electrones de valencia de cualquier átomo. Las enfermeras son más bien enferimizas, o enfermantes, o ayudantes de enfermedad (quedó claro, ¿no?). Las mucamas son exactamente eso: mu (de vacas, vagas en insípidas) – camas (lugar donde uno descansa). O sea, son vacas y encima descansando. Los médicos, en general, parecen los normales del lugar. Cuando digo normales me refiero a que hacen lo que deben, teniendo al “paciente en primer lugar” (lema de la institución, que casualmente no es respetado ni en una estatuita de bronce).
“Cuarto piso, ascensor bajando”
Patio español.
“Permitido fumar”
 ¡Al fin! ¡Hacer algo que a uno le de placer sin tener que pagar! De todos modos no está exento de la atrocidades propias (ya lo advertí) del lugar. A la entrada del mismo, una finísima pieza metálica con forma de perro, un poco flaco pero bonito. ¿Qué puede estar haciendo el pobre animal? Comiendo una indefensa paloma. Moraleja: vos seguí volando, que total los perros te morfan igual, y sea como fuere te vas a morir. Muy amable, señor Otamendi. Entonces mejor nos vamos. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

Escritos entre 2002 y 2003 (18-19 años)


Hace unos días encontré unos papeles escritos en verde, y decidí transcribirlos. He aquí mi visión de la vida unos cuantos años atrás:


DESPUES DE VER “SER URBANO”

Escribo porque ya no puedo soportar la vida. Tampoco deseo la muerte, pero ¿cómo comprender el sentido de nuestra existencia?. Nada sirve para aplacar el dolor que imprime la poca humanidad (en realidad no es humanidad, sino amor) que tienen los que caminan (flotando) por este o ese lugar, este pedazo de universo que llamamos Tierra.
Prostitutas, gente (seres como nosotros) que sobreviven, ¿para qué? ¿la misión es pasar por este lugar tratando de estar bien?. Con mucha razón dicen (decimos, los que lo vimos) que los ancianos son sabios. Y claro, si están hace tanto tiempo sobreviviendo, al final (o casi) se avivan de que todo fue en vano, que la idea era pasar. Atravesar un sendero en el que tenemos conciencia de algo, en el que un cerebro nos guía por quién sabe dónde.
Quisiera morir sólo unos minutos y en ese lapso decidir realmente qué es más doloroso.


¿DESTINO o destino?

Si el destino es el que marca los acontecimientos de la vida en su totalidad, y también destino es el lugar hacia donde nos dirigimos continuamente, ¿entonces no son nuestras propias decisiones eso que llamamos destino?.


EXPLICACIÓN

Me siento mejor.
Veo que la furia y la impotencia hacen surgir desde el corazón, pasando por el hombro, el brazo, la muñeca y hasta la punta de la lapicera un chorro de palabras que alivian la presión que ejerce tenerlas guardadas, pujando por escapar; y en ese momento en que se llena de dolor el alma, fluyen.
Querido Bruno: Escribiré en esta carta las palabras que Ernesto nunca dijo. Prefirió comparaciones con grandes de la literatura, y esas muchas citas que habrá buscado especialmente para vos con mucha dedicación. Hoy elijo la simplicidad: tratar de que tu desazón se transforme en prosa es la mejor elección. Lo que duele, eso que te impulsa a romper ventanas o tirar cosas (sabiendo que será inútil), dejalo llegar a un papel en cualquier expresión. Verás que la crítica de los ignorantes será tu fuente de inspiración.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

I'm trapped inside this body and can't get out

“Hola, uno veinticinco por favor”. 
Al alejarme del conductor me atraviesa un pensamiento recurrente: ¿qué pasaría si de repente me transpersonifico y termino siendo él, al menos por un instante?. ¿Cómo vería mi saludo desde sus ojos, cómo manejaría ese colectivo repleto sin miedo a chocar, con seguridad y hasta altanería?. Fundamentalmente me pregunto si en el proceso tendría conciencia de lo que sucedió, de que ahora soy él y él es yo. No sé manejar, entonces, de darme cuenta sería inevitable un choque. Pero si no acuso recibo nunca podría definir que la transpersonificación ocurrió, por lo tanto las cosas seguirían de la misma forma, sin consecuencias.
Me niego a creer que esto último pueda ser completamente posible. También creo que lo primero puede ser una posibilidad remota y breve, pero que explicaría inequívocamente esa sensación de despersonificación, el  frecuente ¿quién soy yo, y qué carajo hago metida en este cuerpo?.


lunes, 14 de noviembre de 2011

el sol en tu mirada


El descanso ilusorio de cerrar los ojos en presencia de luz. El color de la piel del párpado impregnándose en la retina, absolutamente inevitable. Movimiento del ojo, necesidad de oscuridad. Certeza de que la única posibilidad de lograrlo reside en apagar el cerebro. Nada más que allí se encuentra la profunda negrura sensorial.
Pero cuidado: el inconsciente puede iluminar.

domingo, 16 de octubre de 2011

infeliz día

Sostenía en la mano un envoltorio extraño, blanco y húmedo dentro del cual se alojaba un bebé, pero no uno bien formado o terminado, sino uno que sabíamos que le faltaban días o meses para terminar de ser. Mi hermana hacía lo mismo con otra criatura similar, pero en vez de asegurarse de que la parte que cubría las piernas no quedase expuesta, la abría argumentando que había que acomodarlas, porque empezaban a ponerse moradas. Me horrorizaba, le decía que no debía hacer eso, que se suponía que teníamos que mantener las piernas cubiertas. No sabíamos si ambas criaturas debían colocarse juntas para que se desarrollaran, si eso por alguna razón mejoraría su crecimiento, esa falta de vientre donde deberían haber permanecido. De a poco el objetivo cambiaba, y a su vez la forma de los no-bebés lo hacía, transfigurando en pequeños objetos de madera con un aun más pequeño relieve que sabíamos eran los bebés. Eran más frágiles, blandos, más difíciles de cuidar y mantener en un solo pedazo. La premisa era que no debíamos tocarlos o al menos debíamos hacerlo lo menos posible, y en el afán por el extremo cuidado intentaba armar una caja que los protegiera. Cuando colocaba en la caja al que estaba bajo mi cuidado, el varón, me percataba de que era la peor de todas las estructuras existentes y que no sólo no cumplía su propósito, sino que se doblaba en las paredes y obligaba a la criatura a inmiscuirse en un hueco que terminaba arrancándole la cabeza. Con desesperación intentaba juntarla con el resto, pero sabía que no había remedio y que la criatura estaba muerta.

Creí ver una luz, el reflejo de unos libros, y pensé "hola, má". Mi cuerpo dejó de responder, si es que antes lo hacía. Intenté abrir los ojos y no pude. Hice fuerza para cambiar mi postura pero fue en vano, todos los músculos intentaban moverse pero ninguno de ellos cedía. Estaba inmóvil en mi cama, sufriendo y pidiendo por favor que parara eso que no entendía. Respiraba con ansiedad, sintiendo un cosquilleo a lo largo de todo el cuerpo, un calor irremediable y un dolor inmenso. Al pasar unos minutos logré salir de la caja que me retenía, petrificada; abrí los ojos y lloré. Lloré desde una profundidad desconocida.

Ahora no quiero volver a la cama. Tengo miedo.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Defiance

Incubus - If not now, when? 2011

You almost had me there!
It was the batting lashes that gave you away.
You're bold beyond repair!
And there's an absence, today

Of defiance
Our most awakened inclination
And your elegant aberration

Something's happening
when the rebels and devils have come to naught.
But here you're sirening!
And who would un-ring your bell?

Defiance!
Our most awakened inclination.
Defiance!
Your elegant aberration

martes, 13 de septiembre de 2011

La flecha del tiempo

A lo largo de mi carrera aprendí muchas cosas, pero una de las más emotivas (si se me permite ese adjetivo en este contexto) fue entender un poco de qué se trata eso de la entropía y de cómo influye en la ocurrencia de los hechos. La idea de algo irreversible, que pasa o pasa, y que está íntimamente ligado a lo que conocemos como tiempo no pudo hacer más que maravillarme un rato. Inevitablemente con el pasar de los días esa fascinación desapareció, y seguí caminando sobre un sendero de reacciones irreversibles, sólo que dejé de prestarles atención. Hasta que un día me dijeron algo nuevo, otra de esas frases que hacen que tu cabeza cambie (sí, de manera irreversible) y que logres un entendimiento superior, o al menos creer que lo lograste en ese instante. Justamente de eso se trataba: tantas veces uno se plantea dicotomías pasado/presente/futuro/loquevivimoshoyeslounicoqueimporta... pero el pasado determina lo que ocurre ahora, el ahora lo que pasará, y así sucesivamente. El pasado importa, fue presente, y ese futuro incierto se construye con el ahora. Así que no resulta vano recordar, y mucho menos tener esperanzas.

martes, 6 de septiembre de 2011

Alguien más, muchos menos


Luego de algunos días de masticar vidrio decidí explayar mis debilidades en papel virtual. En algún punto se parece al otro,  aunque inevitablemente me recuerde al tercer año del colegio secundario cuando engañaba a mi profesora de mecanografía haciéndole creer que efectivamente había hecho la tarea en una máquina de escribir. 
Nunca es preciso el momento en el que uno empieza a sentir incómodo el cuerpo,  pero se hace efectivo un instante antes de pensar que podría caerse un trozo de ventana y degollarlo sin que eso represente un problema.  Lo cierto es que hace quizá una semana, un mes, que se viene expresando el “gene del  mal” entre los huesos y la carne, y hoy me despabilé sintiéndolo.  Pensamientos de variada índole cruzaron la típica sinapsis haciendo evidentes algunas fallas: la idea de tener o no hijos, la continuidad de la vida como la proyecté hace algunos años, la incomodidad de una casa-ruido, una casa-alfombra-que-alguna-vez-fue-beige, las ganas negativas de hacer cualquier cosa que implique más de dos minutos de cavilaciones. Sólo por citar algunos...

lunes, 5 de septiembre de 2011

amputaciones reflexivas

"...y se mandaron una cagada en la cesárea, entonces tuvimos que elegir entre vivir con todos los miembros amputados o la muerte"

-Pero decime, por qué estás viendo esas cosas tan tan tan horribles?
-Bueno che, no sé! [acto seguido pasa por Tinelli en un intento de zapping obligado]
-Ay no, prefiero a la amputada en serio que a esas amputadas del cerebro...